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sábado, 6 de febrero de 2016

"El Chato", el gran desconocido de la Generación del 27

Jaime Menéndez "El Chato" y su mujer Avelina Ranz. Foto Febus.
A continuación compartiremos la segunda la comunicación de Juan Manuel Menéndez de las Heras que formará parte del taller 12, coordinado por Jesús Izquierdo (Universidad Autónoma de Madrid) y titulado Memoria e Historia del IX Encuentro Internacional de Investigadores del Franquismo que se celebrará el 10 y 11 de marzo en Granada.

Jaime Menéndez "El Chato", 
el gran desconocido de la Generación del 27

El diario "España" de Tánger : origen de la lucha antifranquista en la prensa española

Parte de la redacción del diario España de Tánger, entre ellos, Jaime Menéndez "El Chato". Foto Defouf.

 “El Diario España de Tánger” es el libro en el que está trabajando Chema Menéndez A. Febus que narra  el proceso de fundación, desarrollo y cierre del periódico más importante del franquismo: El diario “España” de Tánger. El mencionado periódico fue fundado  en octubre de 1938 por Gregorio Corrochano, empresario y crítico taurino de “ABC”.  Su objetivo, en un principio, fue favorecer a las tropas sublevadas, es decir, a las tropas franquistas.  Sin embargo con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial se produjo un gran cambio. El diario “España” se convirtió en uno de los  heraldos más vendidos en todo el territorio español. El hecho habla por sí sólo. Fue el único rotativo en dar informaciones de los aliados, es decir, de los enemigos de Franco. A partir de ese momento esa fue una de las líneas ideológicas del heraldo.  Una línea que empezaría a hablar de todo lo que estaba prohibido: socialismo, libertad, democracia, marxismo, comunismo, críticas al régimen, etc.
Para dicho cometido se contrataron a hombres vinculados con la segunda República, en su mayoría, represaliados del franquismo, entre ellos, Jaime Menéndez, "El Chato", Juan Antonio Cabezas,  Luis Grajales, José Luis Moreno, Antonio Colón o Fernando Vela. Esos hombres hicieron del Diario “España” el mejor rotativo del franquismo. Rotativo que debido a las presiones del Reino de Marruecos desapareció en octubre de 1971.  Su último director Manuel Cruz Fernández se ocupó personalmente de encontrar trabajo a todos sus empleados en la península y con el mismo rango que ostentaron.
Para este libro ha sido fundamental el trabajo de investigación, destacando una serie de entrevistas a personas que han tenido algún tipo de relación con el mencionado rotativo tangerino, entre ellos: la actriz Concha Cuetos, Antonio Granados Valdés, pintor y escritor, Héctor Vázquez Azpiri, escritor y superviviente de la tertulia del diario España, Jorge Martínez Reverte, escritor e historiador, Fernando Peralta, último regente del diario, René Piñero, redactor del diario, el profesor Bernabé López García, Manuel Cruz Fernández, último director del diario y Jaime Menéndez Jr, hijo del escritor y periodista del diario España Jaime Menéndez, “El Chato”.

domingo, 5 de abril de 2015

Como tapizar un banco de gimnasio

Presentamos un tutorial, conducido por Chema Menéndez, escritor, investigador, periodista, entrenador personal y culturista natural, donde nos explica como tapizar un banco de musculación.

Aprende a tapizar un banco de gimnasio con Chema Menéndez. Foto Febus.

viernes, 11 de julio de 2014

Carta abierta del nieto de "El Chato" al periodista Javier Valenzuela

Carta abierta a Javier Valenzuela.

Estimado señor,
Navegando por internet me he encontrado con un artículo suyo, muy interesante, que habla de la figura de mi abuelo el insigne miembro de la generación del 27 Jaime Menéndez "El Chato", eso me agrada mucho, y se lo agradezco de corazón, y le felicito por considerar que él sea el protagonista principal de un trabajo suyo con el bagaje periodístico que usted tiene. De  igual forma le muestro mi gratitud por mencionar mi libro La epopeya del “Chato”, en el que narro, con rigor, la vida de mi abuelo. Dicho esto, también quiero, con su permiso, y sin acritud, comentarle que usted copia ciertas informaciones de diferentes textos, publicados y redactados por un servidor para la Agencia Febus y otros medios de comunicación, y, además, por desgracia, cuenta cosas inciertas, cosa que me sorprende porque no aparecen en mi libro, ni en ninguno de mis artículos referentes y, claro, siendo el protagonista mi abuelo, con todos mis respetos, y, de forma constructiva, me veo en la obligación de matizar esas cuestiones.
Quiero expresar que no es de justicia que en trabajos periodísticos, como es este que nos ocupa, no se indiquen las fuentes de información. No es de justicia que se copien frases y denominaciones ajenas, haciendo ver al lector que son de cosecha propia. No es de justicia, por despiste, error u omisión, contar cosas que no se ajustan, al 100%, con la realidad. Y, por último, no es de justicia que se transcriban frases de una obra literaria sin pedir permiso al autor.
Dicho esto, así son los hechos.
Usted , en marzo de 2014, escribió, en la revista Tintalibre, el siguiente artículo, titulado “La transición periodística comenzó en Tánger”:


Y estos son una selección de artículos, entre ellos, uno de ellos, con un título muy similar al suyo, redactados por un humilde servidor, desde 2009:




No hace falta ser de Parla, ni ser un lince, para darse cuenta que usted se nutre de estos artículos para redactar la casi totalidad de su trabajo, incluso, en algunas ocasiones, utilizando las mismas frases, o muy similares.
Usted no menciona, en ningún momento, que la mayoría de esos datos que expone son obra del duro trabajo de investigación (de más de un lustro) de un humilde servidor, cosa que no es ético, ni profesional. Cree que con citar mi libro La epopeya del “Chato” y transcribir una frase, sin autorización del autor, es suficiente. Y no lo es. Y para rematar “la faena” nos brinda una serie de datos, que no reflejan la realidad histórica.

Ejemplos.
Usted escribe: El Chato había regresado a España tras la proclamación de la II República, publicado un libro sobre su visita periodística a la Alemania de Hitler.

La realidad es que ese libro nunca se llegó a publicar, si otro, titulado Vísperas de Catástrofe (Espasa-Calpe), publicado después, en 1934.

Usted escribe: Condenado por masón, republicano y comunista a tres penas que sumaban un total de 62 años de reclusión mayor.

La realidad es que mi abuelo solo tuvo dos juicios y, por ende, dos sentencias, una militar, con una condena de 20 años y un día, y otra del Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo, con una condena de 12 años y un día, todo eso, en Parla y en mi pueblo, suma 32 años y dos días. (Adjunto documentos originales de las sentencias).





 Usted escribe: El régimen (franquista) le ofreció una vía de escape: podía ir a trabajar a Tánger al diario “España”, siempre y cuando no firmara sus artículos. Gregorio Corrochano hizo la propuesta y El Chato aceptó.

La realidad es que el régimen no ofreció nada a mi abuelo, bueno, mejor dicho, algo le ofreció, eso sí, “muy cortésmente”: campos de concentración, cárceles, juicios sumarísimos (en este caso pantomimas), hambre, penurias, sufrimiento, injusticias, etc, etc, etc. Fueron sus amigos de Embajada de EEUU, entre ellos, Mr. Hughes, Mr. Pahle y Mr. Bonsal, quienes consiguieron ese trabajo de redactor en el diario “España” de Tánger, a expensas del régimen que le iba a encarcelar de nuevo. Gregorio Corrochano fue simplemente un mediador de la operación, insisto, dirigida por la mencionada Embajada de EEUU.  (Adjunto el documento que le hicieron, desde la Embajada de EEUU, a mi abuelo para evitar cualquier problema).



Usted escribe: Cuando El Chato llegó a Tánger junto a su esposa Avelina y su hijo, el diario “España” despertaba. Seguía publicando las informaciones oficiales del régimen franquista, pero sin apenas ocultar que lo hacía por obligación, de oficio.

Aquí, quiero matizar que  mi abuelo, nada más llegar a Tánger, aunque no le dejaban firmar sus artículos, en un primer momento, más tarde sí, empezó a escribir con total libertad, eligiendo los temas a tratar, en su mayoría, de política internacional, donde aprovechaba para hablar de todo lo que estaba prohibido en aquella época, es más, incluso, en una ocasión, se permitió el lujo de criticar, en los años 50, los últimos fusilamientos masivos del régimen franquista, por lo que tuvo que desaparecer de Tánger unos días.
Eran otros los redactores se ocupaban de escribir la noticias del régimen franquista.

Hay algún error más pero de menor trascendencia por lo que no incidiré sobre ellos en esta carta que espero que no se la tome a mal. Deseo que comprenda que ha tocado la fibra sensible de la familia Menéndez, y, en particular la de su nieto, que lleva trabajando, casi una década, para recuperar la memoria y la realidad histórica, al 100%, de uno de los intelectuales más importantes que ha dado este país en el siglo XX:  Jaime Menéndez “El Chato”.

Saludos Cordiales.

Juan Manuel Menéndez 
Presidente Agencia Febus
Autor de La epopeya del "Chato"
Nieto de Jaime Menéndez "El Chato"


jueves, 17 de abril de 2014

Los lectores opinan de La epopeya del "Chato"

Dicen que la mejor publicidad para un libro es la opinión de sus lectores y, sin duda, cuanto más positiva sea la misma mayor rédito proporcionará. Por ese motivo les presentaremos diversas reseñas de algunos de los lectores de La epopeya del "Chato". 

Hoy, le toca el turno a Daniel Galán Meléndez, un deportista que practica el culturismo natural, una modalidad deportiva donde se busca un desarollo muscular no  muy exagerado, con unas líneas equilibradas y estéticas, emulando a los atletas de la antigua grecia, y sin utilizar sustancias dopantes. Daniel se está preparando para el campeonato de España que se celebrara, en Madrid, a finales de mayo, tarea que compagina con su trabajo, familia, y su afición a la lectura. Esa gran afición le está convirtiendo en un gran especialista en temas relacionados con la guerra civil española, uno de sus temas preferidos. Sin duda, Daniel Galán es un gran ejemplo del gran precepto griego "Men sana in corpore sano".

Daniel Galán con La epopeya del "Chato". Foto Febus.
Así pues, sin más dilación, esta es la breve reseña de Daniel Galán sobre La epopeya del "Chato":

Recomiendo encarecidamente la lectura de La Epopeya del Chato porque es muy enriquecedor e instructivo descubrir en las vivencias de un personaje real que muestra como, desde unos orígenes humildes y a base de tesón, esfuerzo y perseverancia, se puede labrar un futuro siendo fiel a sus propios principios en unos tiempos convulsos en los que España vivía una de las épocas más difíciles de la historia reciente.
El autor nos acerca a la historia de la vida de su abuelo de una forma amena y original, utilizando una escritura cercana y directa y, además, planteando la historia en primera persona. Eso contribuye a que el lector se implique más en la narrativa en la que se destaca el cariño y afecto que el escritor plasma en todo momento hacia su abuelo.

Continuará...
La epopeya del "Chato" de venta en www.bubok.es o en la librería Bubok, calle Belén, nº 13 de Madrid (Chueca).

martes, 21 de enero de 2014

Dino Camerlengo, el gran adelantado del culturismo español

Fue el gran impulsor del deporte del hierro en España. Organizó la mayoría de los campeonatos de culturismo en Madrid, creó la mejor escuela de culturistas desde su mítico gimnasio: El Heracles.

Dino, organizador del Cto de Castilla 1977, con Baldo Lois, Dino Chemes, Salvador Ruiz y Jesús Mario Muñoz. Foto Pedro López, digitalizada por Febus.
Muchos son los hombres que han sido relevantes para el desarrollo del culturismo en España: Salvador Ruiz, Jesús Mario Muñoz, Carlos Flórez, Eduardo Franco, Baldo Lois, Manuel Lucena, Alfonso Gómez, Jorge Serrano, José Donato, Rafael Santonja, los hermanos Ramos, Jaime Gallostra, José Viñas o Dino Chemes, pero, sin duda, Dino Camerlengo fue el gran adelantado.

Actor en diversas películas

Dino Camerlengo nació en Roma hace ocho décadas. En su juventud comenzó a practicar actividades deportivas: fútbol, boxeo y ciclismo. Pero debido a su delgadez decidió empezar con la práctica culturista, primero en el gimnasio de Tulio Richardi y postriormente en gimnasio Weider. Allí, en el mencionado gimnasio Weider , conoció, entre otros, a Steve Reeves, Reg Park, Brad Harris o Gordon Scott, que andaban rodando por aquellos tiempos diferentes películas en Italia. Gracias a ellos, Dino Camerlengo consiguió varios papeles cinematográficos en las películas Los Titanes, Sodoma y Gomorra y Cleopatra.

En 1962 llega a España

Dino Camerlengo llegó a Madrid en 1962 para participar en el rodaje de la mencionada película Los Titanes, protagonizada por el famoso Giulano Gemma. Anduvo buscando un gimnasio de culturismo para entrenar pero no lo encontró, no había ninguno. En 1964 se casó con una madrileña y fijó su residencia en Madrid. Ese mismo año inauguró el mítico gimnasio Heracles, en el número 7 de la calle Peñascales, semiesquina con Doctor Esquerdo. Es relevante decir que todos los aparatos del gimnasio los trajo de Italia, pero, eso sí, transportados en su 600, toda una odisea para aquellos tiempos. Sin duda, el Heracles fue el primer gimnasio en España donde se practicó el culturismo de competición. Por ello, muy pronto fueron allí los mejores culturistas del país.

Dino con sus alumnos, entre ellos, Ayestarán, Robles o Eduardo Franco, en el Gimnasio Heracles, 1965. 

El gimnasio Heracles escuela de campeones

En los años 60 y 70 el gimnasio Heracles se convirtió en la meca del culturismo nacional. El ambiente que reinaba en el mismo era impresionante. La ilusión, la alegría y la camaradería, eran señas de identidad entre todos los atletas. Por las manos de Dino pasaron los mejores culturistas de la época: Carlos Flórez, Adolfo Robles, José Luis Ayestarán, Eduardo Franco, José Viñas, Jesús Mario Muñoz, José Mollejo, Rafik Mousallam, Vicente Mena, Pablo Martín Recio, Carlos y Pedro Visedo, Carlos Rodríguez, Manuel Benito, Carmelo López, Manuel España, Jaime Pérez, José Luis Benito, Román Crespo, José Luis Santos, Steve Shabaneh, Salvador Ruiz, etc.

Las primeras competiciones en Madrid

Fue Dino quien organizó las primeras competiciones de culturismo, en Madrid, en 1965, primero el Mr Heracles y luego el Mr. Madrid. A escondidas y con vigilancia en la puerta por si venía la policía. Durantes los siguientes lustros promocionó gran cantidad de eventos culturistas, sin duda, se convirtió en uno de los más importantes valedores del deporte del hierro en España. En aquella época también publicó varias revistas de culturismo, colaboró en las más importantes, entre ellas, Las Pesas o Deporte y Salud, y participó en diversas competicones automovilísticas.

Dino Camerlengo, flanqueado por José Luis Benito y Steve Shabaneh, Mr Heracles 1976. 

Juez de la IFBB

En los años 80 Dino Camerlengo actuó, siempre con una gran maestría, como juez nacional e internacional de culturismo de la IFBB. En la década de los noventa, debido a la gran competencia, cerró el Heracles. Poco después comenzó a trabajar en una empresa a aparatos deportivos. En los últimos tiempos Dino Camerlengo sigue entrenando en el City Gym de Madrid, con sus grandes amigos Ana Rosa Estepa y Carlos Flórez, propietarios del mismo. Hoy, ya retirado, solo sus amigos y familiares se acuerdan de él, sin embargo, nadie debe olvidar que Dino Camerlengo es uno de los más importantes referentes del culturismo español.

El gimnasio Heracles fue la cuna del culturismo español en los 60 y 70. Foto digitalizada por Febus.

miércoles, 8 de enero de 2014

Párrafos de La Epopeya del "Chato" 1

Primera selección de algunos de los párrrafos más representativos de La epopeya del "Chato" de ediciones www.bubok.es, obra de A. Febus (J. M. Menéndez), entrenador personal y finalista del campeonato de Europa de Culturismo Natural (doping free). Copyright : J. M. Menéndez.
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Sobrerriba, la tierra de Jaime Menéndez "El Chato". Foto Febus.
Sí. Mi nombre es Jaime Menéndez Fernández: “El Chato”.
Fallecí el 31 de Enero de 1969. Lo habrán deducido: estoy muerto. Pero que muy muerto. Y desde aquí, desde el Más allá, me veo en la obligación de narrarles esta historia. Mi historia. Su historia. Y desde ahora nuestra historia.
Nací en un lugar de Asturias de cuyo nombre sí quiero acordarme: Sobrerriba. Una aldea diminuta de la parroquia de Cornellana, en la que el río Narcea bordea un bello territorio. Recuerdo aquel día, por los años 50, cuando me topé con Franco pescando por uno de sus recodos. Mejor dicho, imitando a esos nobles deportistas, porque pescar, lo que se dice pescar... sólo pescó un constipado de narices. De narices de “chato”... 
La Cornellana de Jaime Menéndez "El Chato". Foto Febus.
Me bautizaron un 25 de Junio de 1901 en la casa del señor cura de Cornellana, que colinda con el señorial Monasterio de San Salvador, fundado en el siglo XII. Recibí pues bautismo en brazos de mis padres, FELICIANA FERNÁNDEZ , ama de casa, y JOSÉ RAMÓN MENÉNDEZ, maestro republicano de la localidad de Láneo.
¡Ay, cuánto asimilé de mis progenitores! Como todos... pero yo más. Hasta el punto que siendo un arrapiezo de 12 años, y debido a mis grandes dotes intelectuales, llegué a sustituir a mi padre impartiendo las clases, casi casi con la misma calidad docente que él. Mi madre, orgullosa, me decía:

  -Jaimín, Jaimín… algún día serás alguien importante...

A esa edad ya había devorado más de una treintena de libros de todo tipo: Larra, Cervantes, Calderón, Molière, Montesquieu, Voltaire, Shakespeare,...y un diccionario de Catalán -lengua que me atrajo desde niño-, llamado Diccionaris Lopez, del maestro A. ROVIRA I VIRGILI y editado por ANTONI LÓPEZ, en 1913... Qué tiempos aquellos.
Durante una de aquellas suplencias ocurrió algo que marcaría en mi un jalón inolvidable. Durante aquellas suplencias a mi padre... no sólo impartía las clases de historia, matemáticas o geografía, sino que también me tocaba corregir exámenes. Así pues, de una forma imparcial tenía que aprobar o suspender a mis compañeros de pupitre... Nunca mejor dicho, porque a veces nos llegábamos a sentar diez niños en uno de seis plazas.
La iglesia y el Monasterio de San Salvador de Cornellana. Foto Febus.
Recuerdo aquel 27 de Enero de 1913. Suspendí únicamente a una compañera: Covadonga. Una niña muy, pero que muy fea. Con sus coletas, sus ojos de búho, su nariz de oso hormiguero, sus orejas de elefante, sus dientes de tiburón y su cuello de avestruz. En fin, un “portento sensual”... Qué mal se tomó aquel suspenso. Cuando pasé por su pupitre para entregárselo, giré a la izquierda -siempre a la izquierda-, para iniciar mi retorno. Sin percatarme, me puso la zancadilla con aquella pierna que parecía un roble de 2000 años; caí, mi nariz chocó bruscamente con la esquina del pupitre y, ¡Qué dolor! No lloré por orgullo, pero qué gran sufrimiento. No era de extrañar: rotura del tabique nasal y aplastamiento total del mismo. Ese día nació “El Chato”, primo hermano de “Rocky” Marciano. ¡Ay, Covadonga, Covadonga! ¡Mira que tener nombre de virgen! También mi querida hermana mayor se llamaba así. Pero ella era toda humanidad, con un corazón más grande que un sequoia sempervivens.  
Vista posterior de la iglesia de Cornellana. Foto Febus.
Pasé mi infancia y adolescencia con mis padres, hermanos, tíos -“Los Muxus”-“Los Cebollos” -mis primos-, amigos -entre ellos, BERNARDINO VELÁZQUEZ y Manolín “El Galápago”-, y sobrinos, como el carismático y bondadoso JOSÉ DE LA REGUERA, “El Muxu”. Apodo cuyo origen era “Casa Miruxu”: así la llamaban porque todos allí provenían de Manuel Menéndez Merujo. Y Merujo, en asturiano, se dice “Miruxu”. Vaya lío. “El Muxu” fue artillero en la guerra de África y republicano convencido. Tan convencido, que nos convenció a todos...
Bernardino Velázquez, uno de los mejores amigos de Jaime Menéndez "El Chato", fusilado por un grupo de falanjistas durante la guerra civil española. Foto Febus.
Por aquel entonces un sueño florecía en mi interior: viajar a América, seguir con mis lecturas, trabajar de periodista, aprender idiomas -especialmente inglés-, para poder establecer mi residencia en la ciudad de la democracia, la cultura, el mestizaje, el desarrollo,... y las oportunidades: NUEVA YORK. Pero eso, de momento, era un sueño...
En 1918, en Salas, José Fernández, apodado “El Profesor”, creó, bueno lo que se dice crear... más bien produjo comercialmente, unos dulces sabrosísimos, a base de avellanas, clara de huevo y lustre, llamados “Carajitos”, que desarrollaron en mí un instinto muy goloso. El llamado: “The Carajito´s instinct”. Sólo los “carajiteros” (devoradores de carajitos) me entenderán...
En 1919, con el beneplácito y apoyo de mis padres, decidí emigrar a Cuba, la mayor ínsula del Caribe, con una longitud de 1250 kilómetros y una anchura oscilante entre 30 y 190. Con más de 1600 islas y cayos. Con sólo 2 estaciones: la húmeda, más calurosa, de Mayo a Octubre, y la seca, de Noviembre a Abril. Un paraje de playas de arena blanquecina bañadas por el Atlántico y El Caribe, de cadenas montañosas plenas de frondas, de terrenos pantanosos habitados por cocodrilos y aves autóctonas, de ciudades coloniales, de “Guajiros”, de campos de café, de caña de azúcar y de tabaco. ¡Y qué tabaco el de Viñales, compadre! Desgraciadamente, allí inicié mis andanzas en el noble arte de humear. 
Carnet del Centro Asturiano de la Habana de Jaime Menéndez "El Chato". Foto Febus.
Cuba es la conjunción de muchos y diferentes países en uno solo, con sus 11 maravillas: la Catedral de la Habana de estilo Barroco (sublime, envidia de Latinoamérica), la Basílica de El Cobre, Cojímar, el Parque Céspedes de Santiago de Cuba, Trinidad, el Malecón de La Habana, la Península de Varadero, la Sierra de Escrambay, la Península de Zapata, el Capitolio y el Museo de la Revolución de La Habana. Todos mis hermanos dieron el mismo paso: Covadonga, Etelvina, María Luisa, Jesús, Juan, Joselín, Feliciana,... excepto Julio, que se quedó en casa. Unos terminarían en Panamá, otros en Perú, y alguna regresaría a España. La decisión de partir fuera de la tierra que nos vio nacer estuvo propiciada por dos razones esenciales: Encontrar prosperidad y libertad. Libertad para no servir en el ejército Español.
En las tertulias del Centro Asturiano coincidía con intelectuales de la talla de FRANCISCO GONZÁLEZ VALLE -abogado, miembro de la Academia de Cuba y Presidente de la Biblioteca Nacional-, y MANUEL ISIDRO MÉNDEZ, nacido en Navia, que cooperó durante la 2ª República Española con el Frente Popular. Sus trabajos de investigación sobre José Martí le llevaron a recibir el Premio del Real Consistorio Hispanoamericano del Gay Saber y el de la Comisión Central Promonumento José Martí. Allí estaba también RAFAEL SUÁREZ SOLÍS, periodista y ensayista avilesino, director interino y crítico de cine y teatro del "DIARIO DE LA MARINA", "CHIC" y, en España, de "LA VOZ", "ABC" y "CRÓNICA"... Aportábamos nuestros conocimientos, debatíamos sobre los mismos y contábamos algún que otro chiste. Recuerdo el que un día contó EUGENIO SERRAT, hijo de catalanes (de ahí su acento peculiar), que decía: “saben aquel que diu, que era un niño que tenía la cabeza tan grande, tan grande, que en vez de piojos tenía buitres leonados”. No paramos de reír, qué tiempos aquellos... 
El Centro Asturiano de la Habana en los años 20. Foto Febus.
Yo seguía anhelando arribar a Nueva York, pero hasta que no dominase la lengua anglófona a nivel nativo no daría el “abordaje”. Me puse manos a la obra, compré libros de fonética, ortografía, gramática y la Enciclopedia Británica, en su edición undécima de 1910, una joya para los eruditos en la materia: 16 tomos de 1000 páginas cada uno. Me la leí varias veces, y gracias a mi prodigiosa mente memoricé la mayoría de sus palabras. Poco tiempo después ejecutaba mis pensamientos en Inglés. Así mismo conseguí dominar, a nivel intermedio, Italiano, Francés y Alemán. A eso había que unir mis conocimientos en Latín, Griego, Catalán y Asturiano.La mayoría de mi tiempo libre era para el estudio. Horas y horas. Recuerdo que la señora RAMONA se enfadaba conmigo.

-¡Haga el favor—me decía—de apagar el candil! ¡Qué es muy tarde! ¡Qué me va a dejar sin petróleo! 

Entonces me bajaba a la calle y a la luz de una farola continuaba la faena. Mientras en mi interior discurría un sueño. El sueño de llegar a ser, algún día, miembro de la prestigiosa redacción del rotativo más importante del mundo: "THE NEW YORK TIMES". ¿Lo conseguiría?...
 
"El Chato", acompñado de familiares y amigos, La Habana, 1920. Foto Febus.
 Mi contacto con Asturias se mantenía por carta, gracias a mi hermano Julio. Desde allí me ponía al tanto de todo. Del estado de Mama, de Papa y demás seres queridos. Aunque en ocasiones las nuevas recibidas eran un verdadero suplicio. Les aseguro que no es nada grato enterarse del fallecimiento de tus padres por correo. Por desgracia ambos murieron casi a la par. No pude despedirme de ellos; las cartas venían con tal retraso que no daba tiempo de llegar al entierro... A veces la vida es muy áspera, pero en eso consiste la supervivencia del ser humano. En superar las adversidades.
Por estas caribeñas latitudes también coincidí con un gran periodista: JUAN ANTONIO CABEZAS, Asturiano de Peruyes, un pueblo de Cangas de Onís. Aquí había comenzado sus tareas de reportero en el "DIARIO DE LA HABANA", y aquí publicó su primer libro, Perfiles y Almas; curiosamente, años más tarde nos reencontraríamos. Pero eso es otra historia...
Y comencé a colaborar, por primera vez, en un medio de prensa escrita. Uno de los rotativos más importantes de la capital Cubana: EL "DIARIO DE LA MARINA". Feliz. Me sentí feliz. Descubrí que eso era lo que realmente me gustaba. Lo que realmente me hacía disfrutar. Lo que realmente me gratificaba.  
Jaime Menéndez se desplazó en barco rumbo a Estados Unidos. Foto Febus.
En 1920, el 28 de febrero para ser más exactos, me vi preparado; era el momento. Embarqué rumbo a Nueva York, vía Tampa (Florida). Unas 60 horas de travesía, en un buque de la Ward Line, durante las cuales un temporal hizo bailar a la nave como lo hacía Carmen Amaya en sus mejores tiempos. Y finalmente vislumbré ese gran monumento, esa mujer, con esa prestancia, esa elegancia, esa majestuosidad, ese poderío y ese fuego: La Estatua de la Libertad, modelada por el escultor alsaciano Frédéric Bartholdi (1834-1904) de 92,99 metros desde la base. Sólo la nariz mide 1,48 metros… “no se le escapará ni un mal olor”. Era un regalo del pueblo francés, hecho a imagen y semejanza de una escultura similar situada sobre el río Sena parisino. Símbolo de democracia, mestizaje, ilusiones y oportunidades. Al mismo tiempo observé sorprendido el gran tamaño de los edificios de Manhattan, y comprendí el significado de la palabra “skyscraper”; en cristiano, “rascacielos”.  
En los años 30 comenzaron a cosntruirse los grandes rascacielos en New York. Foto Febus.
Primeramente me dispuse a buscar una vivienda, y me decidí por el número 594 de la 178th Street. Conseguí mi primer trabajo de contable en una pastelería. Imagínense, allí, rodeado de “dulzuras”. “Dulzuras” a la izquierda, “dulzuras” a la derecha, “dulzuras” por el Norte, “dulzuras” por el Sur... mientras “The Carajito´s instinct” intentaba apoderarse de mi. Era un suplicio. Cada vez era más fuerte. Hasta que un día pasó lo que tenía que pasar. Engullí unas cuantas docenas de pastelitos, no recuerdo bien si fueron dos o tres, quizá cuatro. Estaban tan sabrosos que no reparé en ese pequeño detalle. Sólo recuerdo que me supieron a gloria. A gloria… y a despido; sí, al enterarse mi jefe, fui de patitas a la calle. Descubrí que en ese país no se andaban con chiquitas. El trabajo era sagrado y no había segundas oportunidades. Efectivamente, a partir de ese momento el trabajo fue para mi una especie de religión. No tardé en encontrar un nuevo empleo, en esta ocasión como contable de un prestigio bufete de abogados. Pero no por mucho tiempo...
Jaime Menéndez "El Chato", con amigos y profesores de la Universidad de New York. Foto Febus.
                                                                   CONTINUARÁ...

martes, 31 de diciembre de 2013

La epopeya del "Chato" por Begoña Camblor

La escritora Begoña Camblor, autora de Hacia todos los vientos. El legado creativo de Aurora de Albornoz y profesora de la Universidad Internacional de la Rioja, nos cuenta sus impresiones después de la lectura de La epopeya del “Chato”.

La Epopeya del "Chato" de A. Febus (Juan Manuel Menéndez). Foto Febus.
Desde siempre el recuerdo de la España republicana, la guerra civil, el franquismo e, incluso, los años de transición, más allá de los manuales y enciclopedias históricas al uso, ha dado lugar a una literatura instalada en lo que se ha venido definiendo como «géneros del yo»: cartas, diarios, memorias y autobiografías ofrecen, en este contexto, el marco discursivo más adecuado para la proyección textual de una realidad no siempre sencilla de sustentar en palabra escrita. Esta epopeya de un español universal, Jaime Menéndez, incorpora el juego autobiográfico como fundamento de un ejercicio literario que perfila con nitidez el legado intelectual de la España de «los perdedores». Mucho más allá de la recuperación de un único perfil humano, la focalización en el personaje principal viaja por territorios diversos —no por ello dispersos— que instalan la obra en un marco universal donde escuchamos, leemos, recreamos y comprendemos la realidad de centenares de hombres y mujeres esenciales en la historia española.

A. Febus (Juan Manuel Menéndez), autor de la Epopeya del "Chato". Foto Isaac Barragán.

El autor del texto esconde y desdibuja su propia personalidad tras la voz de su personaje, y desde la figuración autobiográfica se erige en protagonista y narrador de una historia que evoluciona entre múltiples géneros que la enriquecen y rediseñan a un tiempo. En primer término, la recopilación periodística llevada a cabo por A. Febus enfoca la parte llamemos más realista de lo narrado, y nos regala una selección de artículos auténticos que subrayan la veracidad del texto. Pero, una vez asegurada la verosimilitud de la obra, ésta acaba por arrastrarnos al límite entre ficción y realidad, recogiendo la voz autobiográfica en el marco de la fabulación de la muerte del personaje. Desde el territorio más libre del «después de la muerte», el autor es capaz de extraer del relato fantástico una voz viva y auténtica; todo ello hasta el punto de que el lector es incapaz de separar lo narrado del modo en que se narra, algo que precisamente consideramos el mayor acierto del libro. La palabra poética —y no utilizamos el término a la ligera— es capaz de otorgar realidad a un hombre hoy desaparecido tanto dentro como fuera del texto; Jaime Menéndez vuelve a la vida en el marco de su propia revelación autobiográfica. No hay autor real: éste desaparece tras su personaje y la obra vuela libre y distendida hasta nuestros ojos.
Debemos subrayar en este sentido la agilidad de un discurso asimilable por todo tipo de receptores; con una rapidez que no cesa de sorprendernos, el autor distribuye a lo largo del texto los diversos registros lingüísticos que le permiten dar esa vivacidad a su personaje: lenguaje periodístico, habla coloquial, humor a veces ácido a veces paródico, discurso político y lirismo puro se hermanan subrayando la valentía e inteligencia de quien, sin experiencia previa en el mundo editorial, se lanza a la conquista de un terreno inexplorado. Pese a que quien aquí escribe comparte sangre con el objeto de su narración, el texto no se pierde en sentimentalismos ni en prescindibles mitomanías: sí lo hace, conscientemente creemos, entre la ternura y el desencanto de un personaje cuya renovada existencia, real y literaria, nos obliga a replantearnos nuestra visión de la historia española.Con todo, «honestidad» es la palabra que mejor define esta obra: honestidad del personaje y de su autor, honestidad del discurso lingüístico, honestidad histórica y documental. Realidad viva, en suma, reconstruida en realidad creada.

Begoña Camblor.
La escritora Begoña Camblor, autora de este artículo.



jueves, 20 de septiembre de 2012

La matanza de Paracuellos de Jarama: verdades y mentiras

Durante muchos lustros la derecha española ha culpabilizado a Santiago Carrillo de dicha barbarie. Las pruebas historiográficas demuestran lo contrario. 

Santiago carrillo en 1936. Foto Febus.

Casi 8 décadas después de la matanza de Paracuellos del Jarama, producida durante la Guerra Civil española por parte de un sector de los republicanos, la gran mayoría de la ultraderecha española sigue culpabilizando a Santiago Carrillo como responsable de tal hecho. Incluso muchos afirman que firmó, de puño y letra, las mencionadas ejecuciones. Sin embargo, los trabajos historiográficos demuestran que no fue así. Muchos escritores, periodistas, investigadores e historiadores, han escrito sobre la materia. Si se descartan aquellos cuyo trabajo es propagandista se puede extraer la misma conclusión: Santiago Carrillo no es culpable ejecutor de la mencionada atrocidad.

El historiador Paul Preston
 
El historiador de origen británico Paul Preston desarrolla los mencionados sucesos con una claridad meridiana. Como indica en su libro La Guerra Civil española, fue un agente de la Komintern, conocido como Miguel Martínez, quien convenció a los comunistas para la evacuación de los presos franquistas de las cárceles de Madrid. Los facciosos rodeaban la capital en noviembre de 1936 y había que evitar que los presos, la famosa quinta columna, se uniesen a las tropas sediciosas y tomasen la capital. Entre la recién creada Consejería de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid, dirigida por Carrillo, y la Federación Local de la CNT, deciden cómo se han de realizar las mencionadas evacuaciones. Se firmó la orden de evacuación, y no de ejecución, pero no lo hizo ningún miembro de la mencionada Junta de Defensa, sino Vicente Girauta Linares, uno de los máximos responsables de la Dirección General de Seguridad.

La matanza según Paul Preston
 
Entre los que escoltaban a los presos estaba Agapito García Atadell, miembro de las Juventudes Socialistas Unificadas, jefe de las Milicias de Investigación Criminal. Dichas milicias iban mucho más allá de las funciones que se les habían atribuido, desvalijando y ejecutando a hombres de derechas, indiscriminadamente, en la zona del foro. Por lo que es muy probable que la orden real de ejecución la llevase a cabo el propio Agapito García Atadell. Otro hecho importante que apoya tesis de Preston es que los grupos de presos no escoltados por el mencionado Agapito llegaron vivos a su destino.

Los hechos según Ian Gibson
 
Otro gran hispanista, que reside en España, es el irlandés Ian Gibson. En su libro Paracuellos cómo fue. La verdad objetiva sobre la matanza de presos en Madrid en 1936, indica que el Gobierno de la República no tenía preparada la matanza, y que fueron algunos comunistas asesorados por soviéticos quienes ejecutaron a los presos. Coincide con Preston en que Carrillo no firmó ni orden de traslado, ni de ejecución. Y publica una entrevista del propio Carrillo quien culpabiliza de las matanzas a Segundo Serrano Poncela, director General de Seguridad.

Las cifras de los asesinados
 
En los últimos años algunos propagandistas han afirmado que hubo más de 10.000 ejecutados en la zona de Paracuellos del Jarama. Pero ¿qué dicen los historiadores?
Ian Gibson dice en su libro que fueron 2.400. Se basa en las listas nominativas registradas en la Causa General Instruida por el Ministerio Fiscal (ya en el franquismo) sobre la dominación roja en España y aparecidas en el diario ultraderechista El Alcázar. Ricardo de la Cierva y Javier Cervera afirman prácticamente lo mismo; otros, más partidistas, como César Vidal, aumenta la cifra a 5.000.

¿Qué dijo el franquismo sobre la culpabilidad de Carrillo?
 
La Causa General franquista, en su capítulo 7 sobre dicha causa, menciona una sola vez a Carrillo como consejero de Orden Público y atribuye la responsabilidad de las matanzas de Paracuellos del Jarama a Segundo Serrano Poncela. La misma no indica que Carrillo firmase ninguna orden de traslado, ni de ejecución de los presos. Sin embargo, se le responsabiliza del nombramiento de Serrano Poncela. La prensa franquista de la Guerra Civil como el diario Arriba España, órgano oficial de la Falange Española, y el diario Alcázar,órgano oficial de los Requetés, nunca acusó a Carrillo de las mencionadas matanzas. Curiosamente la propaganda franquista comienza a acusarle de los mencionados asesinatos a raíz de su nombramiento, en los años 60, como secretario general del Partido Comunista de España. Estos hechos hablan por sí solos.

Últimas investigaciones

Fernando Hernández Sánchez, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid, ha publicado recientemente en la revista La Aventura de la Historia, editada por el Grupo Unidad Editorial, que los soviéticos Alexander Orlov y Losif Grigulévich fueron los máximos responsables de la masacre junto con otros miembros del PCE y de las Milicias Revolucionarias. Así mismo, el mencionado Hernández indica que Carrillo no tuvo conocimiento de los hechos hasta que se produjó la segunda tanda de fusilamientos de presos procedentes de las cárceles de Porlier, Modelo, San Antón y Ventas.


miércoles, 19 de septiembre de 2012

Santiago Carrillo y Jaime Menéndez ‘El Chato’

Gracias a Jaime Menéndez ‘El Chato’, mi abuelo, fallecido en 1969, conocí a Santiago Carrillo. Sin duda, ha sido una de las mejores experiencias que he vivido.

Juan Manuel Menéndez (A. Febus) y Santiago Carrillo. Foto Febus.
 
Ayer, anduve en la capilla de Santiago Carrillo, me emocioné, lloré. Lloré  junto a su hijo Santiago, fundidos en un abrazo. Él no me conocía, pero percibí, por su sentimiento, todo lo contrario, eso sí, después de decirle que era el nieto de Jaime Menéndez ‘El Chato’.
Hace unos años publiqué el libro “La epopeya del Chato”, la historia de mi abuelo,  miembro de la generación del 27, escritor, periodista, primer español redactor de The New York Times, director del diario El Sol, preso político, por sus ideales republicanos, en el campo de concentración de Los Almendros, y pionero de la Transición Periodística, lucha antifranquista en la prensa española que comenzó en 1945 en el diario España de Tánger donde ‘El Chato’ fue uno de sus puntales más comprometidos.
Para la realización de este libro tuve que investigar durante casi tres años. Pisé diferentes hemerotecas, entre ellas, la del Ateneo de Madrid, la de la Biblioteca Nacional, la del Archivo General de la Guerra Civil, la Hemeroteca Municipal de Madrid, etc. También tuve que localizar a los pocos supervivientes que conocieron a mi abuelo para entrevistarles, emprendiendo, en algunos casos, viajes por diferentes puntos de la geografía española.
Termino el mencionado libro con una serie de entrevistas a ilustres personajes que coincidieron con mi abuelo, entre ellos, la actriz Concha Cuetos, Juan Velarde, Héctor Vázquez Azpiri,  Marcelino Oreja Aguirre, Alberto Ruiz Gallardón, Manuel Fraga Iribarne y Santiago Carrillo. Todos fueron muy amables, me trataron con una hospitalidad digna de encomio y respondieron a todas mis preguntas. Pero, entre todos ellos, solo uno marcó un antes y después en vida.
Un día de la primavera de 2006 llamé por teléfono a Santiago Carrillo, me saltó el contestador, dejé el siguiente mensaje:

“... Me gustaría entrevistar para un libro que estoy escribiendo a Don Santiago Carrillo, soy el nieto de Jaime Menéndez, mi teléfono es...”

Sinceramente nunca pensé que me llamaría. Pero no pasaron ni cinco minutos, descolgué el teléfono:

“Hola, soy Santiago Carrillo, mire usted, sí, conocí a un Jaime Menéndez, pero eso fue hace mucho tiempo, era periodista, un gran intelectual, redactor de Claridad durante la guerra, ¿es ese?”

Acertó de cuajo, demostrando, a los 91 años, una memoria magistral. Poco después, el 6 de mayo del mencionado 2006, nos recibió en su casa a mi padre Jimmy, a mi hermano mayor Jaime y a un servidor. Como he dicho, nos trató con una hospitalidad fuera de lo común, como si fuésemos de la familia, es más, se puede decir que me trató como un abuelo trata a su nieto. Y la entrevista me emocionó en muchos momentos, por lo que decía, por como lo decía, por como lo compartía. 
Capilla de Santiago Carrillo, Auditorium Marcelino Camacho, Madrid. Foto Febus
 
Por eso, ayer, en la capilla, montada en el auditórium Marcelino Camacho de la sede de CC.OO. de Madrid, quise despedirme de él, darle las gracias. Lo hice por escrito en el libro de autoridades, estas fueron mis palabras:
Estimado camarada, en calidad de Presiente de la Agencia Febus, periodista y escritor, te doy las gracias por lo que has hecho para la lucha de la clase trabajadora, la democracia, la libertad,... Y personalmente gracias por dejarme entrevistarte para mi libro “La epopeya del Chato”.
Salud camarada.

Juan Manuel Menéndez
Madrid, 19 de septiembre de 2012.
Cubierta del libro 'La epopeya del Chato' de Juan Manuel Menéndez (A. Febus)
 
Creo que lo mejor es compartir con todos ustedes la mencionada entrevista que publiqué en “La epopeya del Chato”. Disfrútenla:

—¿Dónde conoció a Jaime Menéndez?—pregunté.
—Yo conocí a Jaime Menéndez... —respondió CARRILLO— tengo un recuerdo vago. Debí de conocerle o en la redacción de Leviatán o en la redacción de Claridad. Hablamos un momento. Pero él era ya un intelectual conocido. Bueno, eso de que Espasa Calpe  hubiera editado un libro suyo... Espasa Calpe era la editorial más importante y tenía que tener un nombre para eso...
Yo debía de tener cuando le conocí, probablemente, 19 años; él era un intelectual hecho, ya con renombre, y yo era un chaval. Sabía que colaboraba con Leviatán, con Claridad... después no he sabido lo del Sol ni lo de Política... Pero en fin, era una persona importante en aquella época ya Jaime Menéndez.
—¿Qué nos puede decir de Claridad y de Leviatán?
—Pues Claridad... empezó siendo un semanario de la izquierda socialista de Largo Caballero, en el que trabajaban gente como Luis Araquistáin, Carlos Baráibar...; yo he colaborado alguna vez, desde la cárcel, en Claridad... Trabajaba también Federico Melchor y era un órgano de combate, de polémica con la derecha del partido socialista que jugó un papel importante en un periodo.
Y Leviatán  era una revista teórica de alto nivel intelectual que dirigía Araquistáin. Era, por así decir, la revista teórica de la izquierda del partido socialista con un gran prestigio intelectual en aquella época, porque tenía colaboradores muy importantes... El hecho de que Jaime Menéndez colaborara en ella quería decir que tenía una categoría. Porque en esa época yo estaba en la izquierda socialista, he colaborado en Claridad... pero a mí en Leviatán nunca me pidieron un artículo, no tenía todavía categoría para escribir en “Leviatán".
—¿Y  de “Política”?
—“Política” era un periódico, diario... del partido de Izquierda Republicana... que tuvo una importancia considerable en su tiempo. Y ahí escribían o trabajaban gente de izquierda, y uno de los redactores principales de “Política”, y no sé si no ha llegado ha ser incluso su director, era Luis Bello: un periodista y escritor muy importante.
—Y de su periplo por “El Sol”, ¿que nos puede decir?
—Yo tengo la impresión de que Jaime Menéndez debió de ser director del “Sol” precisamente en el periodo de la guerra... En esa época, como no había tratado mucho a Jaime Menéndez, no sabía que era él el director; lo que sí sabía es que en esa época el director del “Sol” era un hombre que estaba en la línea del Partido Comunista... y “El Sol”  reflejaba mucho la política del Partido pero manteniendo un aire independiente.
―Y de su nombramiento como comisario político, siendo un intelectual,¿ qué nos puede decir?
―El hecho de que fuera comisario de una brigada demuestra que fue un combatiente en la guerra y que debió de tener méritos para ser comisario político. Entonces hubo mucho intelectuales, como por ejemplo el escultor Barral... murió en el frente. Los comisarios tenían la consigna de ser “los primeros en avanzar y los últimos en retroceder”. De modo de que el hecho de que su abuelo haya sido comisario político es, por lo menos, desde mi punto de vista y desde un punto de vista republicano, pues uno de los mejores elogios que se pueden hacer de él —sonríe con satisfacción—.
El nombramiento de su abuelo lo firma Osorio Tafall (el del nombrecito largo o corto, “selon le cas”) porque Osorio Tafall fue el comisario general, es decir, el jefe de los comisarios políticos, después de que Álvarez del Vayo dejó ese cargo para ser ministro. Osorio Tafall era un hombre de Izquierda Republicana pero muy próximo al Partido Comunista.
―Teniendo en cuenta estos datos, más que fue redactor de “The New York Times”, probablemente el primer Español...
―Seguramente fue el primer Español, yo no conozco a otros.         
—Redactor de “LEVIATÁN”, “Claridad”, “Política”, “El Sol”, “El Universal”, “Cruz y Raya”, “España” de Tánger, “Política Internacional", “Mundo”, corresponsal de Reuters, Associated Press...
—Yo creo que todo eso y, además, el libro que publicó, que me dejan ustedes hoy aquí, demuestra que Jaime Menéndez fue en esa época un intelectual importante, y que es uno de los talentos que se han perdido para España como consecuencia de la Guerra Civil y de la derrota de la República. Y que ese hombre, con ese currículo ya tan joven, hubiera podido ser una de las figuras cimeras de la intelectualidad Española. Yo no creo que tengan más méritos otros de los que hoy se habla...