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sábado, 6 de agosto de 2016

Ya está a la venta la 3ª Edición de La Epopeya de "El Chato"

Chema Menéndez, autor de la La Epopeya de "El Chato". Foto Febus.
      Ya está a la venta la 3ª edición de libro de Chema Menéndez A. Febus La Epopeya de "El Chato" que incluye nuevos datos ya que, desde que se publicó la primera edición en 2009, el autor ha seguido investigando y ha descubierto nuevos elementos que aportan mayor riqueza al personaje protagonista y a sus coetáneos.

      Aprovechamos para recordar las opiniones de algunos de los lectores sobre el mencionado trabajo. La primera es de Begoña Camblor, Doctora en Filología Hispánica, escritora, autora de "Hacia todos los vientos. El legado creativo de Aurora de Albornoz":

Historia y humor son las dos claves de La epopeya del «Chato»; una mezcla que podemos ver  muy pocas veces unirse en un libro con buenos resultados, y que aquí está totalmente conseguida.
Jaime Menéndez, apodado «El Chato», se convirtió en el primer periodista español que escribió para el prestigioso The New York Times, pero no sólo destaca por este dato: a través de la historia de su vida podemos conocer buena parte de lo que nuestro país vivió durante la Segunda República, Guerra Civil y posterior dictadura. En el libro escuchamos su voz, porque es él, desde un imaginado «Más Allá», quien nos habla. Jaime Menéndez era un hombre inteligente, tierno y, sobre todo, lleno de humor. Nos reímos mucho con sus palabras, también lloramos en ocasiones y, todo el tiempo, aprendemos: quien conozca poco de la historia de España aprenderá. Quien conozca mucho, descubrirá nuevos personajes a quienes merece la pena llegar.
La epopeya del «Chato» no es una novela, ni un libro de humor, ni un manual de Historia, ni una biografía. Es todo esto al mismo tiempo. Un libro, sobre todo, sorprendente.                                            
La escritora Begoña Camblor.
         La segunda opinión es de Antonio Muñoz de Mesa, actor, guionista, dramaturgo, director de cine y de teatro y fotógrafo: 


Hay libros de Historia y libros con Historia. "La Epopeya del Chato" pertenece a este segundo grupo. Un libro donde se "revive" una parte de nuestra Historia a través de las entretenidas historias de un personaje audaz, inteligente, comprometido y, sobre todo, con un maravilloso sentido del humor. "La Epopeya del Chato" es más actual ahora que nunca. Es la historia de un superviviente que protege a toda costa sus ideas en un mundo donde las ideas se consideran peligrosas. "La Epopeya del Chato" es un libro de aventuras en un mundo desventurado. Es una guía para sobrevivir a este mundo nuestro de hoy donde corremos el peligro de acostumbrarnos a la injusticia.

El actor y dramaturgo Antonio Muñoz de Mesa. Foto Febus.

     Y la tercera opinión es de Jorge Martínez Reverte, escritor e historiador: 

 Este libro trata sobre un gran periodista español, uno de los mejores del siglo XX, Jaime Menéndez, cuya historia ha permanecido relegada al olvido durante muchos años. La causa fundamental han sido los cuarenta años de dictadura que vivió nuestro país. Pero estamos a tiempo, con su lectura, de enmendar esa grave ignorancia. Menéndez fue un pionero, con su trabajo en el New York Times. Pero, sobre todo, fue un hombre leal a sus convicciones y a su oficio, que ejerció con maestría y dignidad. Una biografía que nos ayuda a comprender el siglo pasado; o lo que es lo mismo, nuestro pasado mismo. No venimos de la nada. Y lo mejor de nosotros arranca de gente como este hombre.

Jorge Martínez Reverte y  Chema Menéndez. Foto Febus.


En este enlace se puede adquirir La epopeya de "El Chato":

http://www.bubok.es/libros/9421/La-epopeya-de-El-Chato

martes, 23 de febrero de 2016

Avelina Ranz, La Roja de Vallecas y de Manos Unidas

Avelina Ranz en su juventud. Foto Mayito, digitalizada por Agencia Febus.

Las mujeres se llevaron la peor parte del franquismo

Según informa El.Diario.es la escritora Almudena Grandes dijo en la presentación de su último libro que las mujeres se llevaron la peor parte del franquismo. Efectivamente las mujeres, mayormente republicanas, que tenían presos a sus maridos se llevaron la peor parte. Ellas, anónimas, desconocidas y casi olvidadas se convirtieron en el motor de sus respectivas familias, sacando de donde no había: arrojo, ganas, imaginación, valentía, lucha clandestina y fidelidad con los suyos y, en muchas ocasiones, con la lucha política clandestina durante una época oscura, donde mientras una parte de españoles vivan en libertad, pero con hambre y férreo control policial, la otra era moradora de las desbordadas cárceles franquistas en un número cercano a los tres millones (o más), según datos de Abel Plenn, Charles Foltz, Eduardo de Guzmán o Jaime Menéndez "El Chato". Una de aquellas muchachas fue Avelina Ranz Conde "La Roja de Vallecas".
Avelina Ranz cuando hizo la primera comunión. Foto, digitalizada por Agencia Febus.
Los padres de Avelina: Leonor Conde y Vitoriano Ranz

Avelina Ranz nació, en Madrid, el 10 de noviembre de 1914, fue bautizada en el barrio de Vallecas en la Iglesia de San Román. Ese fue fue su barrio hasta que sus padres cambiaron de residencia al Paseo del Prado 46. Avelina era hija de Leonor Conde, natural de Cadalso de los Vidrios y portera de la mencionada finca del Paseo del Prado, y de Vitoriano Ranz, natural de Paredes de Sigüenza y guardagujas del tranvía madrileño en la calle Toledo. Unos padres bastantes modernos para la época ya que permitieron que Avelina fuese al colegio que estaba en la calle León donde tuvo de compañera a la poetisa Gloria Fuertes, que se graduase en taquimecanografía, en una academia, situada en la calle Núñez de Arce, y que trabajase de taquillera en el metro de Madrid, en la línea 2, en la estación de Santo Domingo.
Avelina Ranz con su madre Leonor. Foto. digitalizada por Agencia Febus.
Vitoriano Ranz, padre de Avelina. Foto, digitalizada por Agencia Febus.

Los hermanos de Avelina: Paca, Manolo y Juanito

Avelina tuvo tres hermanos: Paca, la mayor; Manolo que durante la guerra formó parte del 5º regimiento y del departamento de censura a las órdenes del Teniente Coronel Ortega; y Juanito, secretario en el diario Política, miembro de las Juventudes Socialistas Unificadas, en la agrupación de la calle Santa Isabel, comanda por Eugenio Mesón, y de la 42 Brigada Mixta que luchó durante la guerra en la Casa de Campo. Al final de la guerra, con el golpe de Casado, Manolo y Juanito fueron hechos prisioneros y llevados al estadio de fútbol del Metropolitano que sirvió de campo de concentración.

Avelina y su hermano Manolo en su infancia. Foto, digitalizada por Agencia Febus. 
La familia Ranz Conde. Foto, digitalizada por Agencia Febus.
En 1936 se casó con el intelectual Jaime Menéndez "El Chato"

A mediados de los años 30, Jaime Menéndez "El Chato", anteriormente citado, miembro de la Generación del 27, escritor y periodista de prestigio, ya que había trabajado en la prensa norteamericana como el diario La Prensa o The New York Times, trabajaba como redactor de varios rotativos en Madrid, entre ellos, el diario El Sol, para desplazarse por la ciudad usaba el metro y fue ahí donde conoció a Avelina. Se enamoraron y se casaron por lo civil el 6 de junio de 1936. Ambos se establecieron en el número 6 de la madrileña calle Mallorca en la finca donde vivía también Victoria Kent, gran amiga de "El Chato". Avelina no solo fue el gran amor de "El Chato" sino también su ayudante y cómplice en muchas tareas clandestinas políticas. Absorbió el republicanismo e intelectualidad de su marido lo que la convirtió en una mujer muy culta y preparada. Y todo esto le permitió conocer a lo mejor de la intelectualidad de aquella época como María Teresa León, Dolores Ibárruri, Federico García Lorca, León Felipe o Rafael Alberti.

Avelina asistió al homenaje a Rafael Alberti, en febrero de 1936, en Madrid. Foto, digitalizada `por Agencia Febus.
Avelina y Jaime Menéndez "El Chato" el día de su boda. Foto Mayito, digitalizada por Agencia Febus.
La guerra y el nacimiento de su hijo Jimmy

El 17 de julio de 1936 se produjo el alzamiento militar franquista en Ceuta, asesinando al teniente republicano Tomás de Prada, primera víctima del franquismo, según el escritor Antonio Granados Valdés. Avelina no dudó ni un instante en posicionarse con la República, apoyó a su marido en todo lo que pudo y formó parte de una alianza de mujeres antifascistas, participando en la organización de numerosos actos de propaganda, especialmente los del teatro Monumental del Madrid, y en la venta de periódicos del frente popular, entre ellos, el Mundo Obrero.
El 28 de abril de 1937 nació su único hijo Jimmy, un bebé de la guerra, que llenó de alegría y felicidad a la familia pese a la guerra y las duras condiciones.

Jimmy y su madre Avelina. Foto Mayito, digitalizada por Agencia Febus.
Avelina, Jimmy y Jaime. Foto Mayito, digitalizada por Agencia Febus.

La cárcel y la lucha clandestina

Al final de la guerra Avelina se encontró con que sus dos hermanos y su marido fueron hechos prisioneros, sin quererlo pero asumiendo su responsabilidad se convirtió en la cabeza de la familia. A primeros de abril soltaron a sus hermanos pero a Manolo le volvieron a encarcelar en el Convento de las Pastoras de Madrid. 
Avelina con la ayuda de su hermano pequeño y un familiar que se llamaba Emilio Ruiz Catalán escondieron, jugándose la vida, toda la documentación y libros de su marido en una buhardilla del paseo del Prado 46, con la connivencia de sus padres. A Avelina no le importó perder sus pertenencias, ni el peligro que le suponía usar el estraperlo como medio de supervivencia. Ni corta, ni perezosa embaucó a toda la familia para frabricar, de manera ilegal, jabón que vendía en Cadalso de los Vidrios y Paredes de Sigüenza, la familia de sus padres se portó siempre con generosidad. Gracias a este menester pudo ir a visitar con frecuencia a su marido en los diferentes centros de reclusión donde estuvo, llevándole comida, ya que con los ranchos, cuando los había, se morían de hambre.
Avelina también cumplió con las diferentes misiones clandestinas que le encomendaba su marido como informar o sacar cohonestado las hojas del libro que escribió durante su cautiverio, titulado The Jail. Como reconoció "El Chato", en muchas ocasiones, si no llega a ser por su mujer se hubiera muerto de hambre.

Avelina y varias compañeras que tenían a sus maridos presos. Foto, digitalizada por Agencia Febus.
Su arrojo y valentía traspasó fronteras

Avelina tenía mucho genio. Ese genio, le sirvió, en muchas ocasiones, para poner a cada uno en su sitio y para afrontar las situaciones más desfavorables como esta que rescatamos del libro La epopeya del "Chato"  de A. Febus sobre la visita de las mujeres a los presos políticos del franquismo:

Un suceso enalteció el espíritu de camaradería que reinaba en el centro penitenciario. Rondaba ya 1941. Sí, el invierno de 1941, uno de los más crudos y helados que se recuerdan; el frío penetraba hasta el psoas y el bíceps braquial.  Un día calló una nevada de órdago, a la grande. Una de esas que ahora, cuando ocurren, denominan “La Nevada del Siglo”. Pues bien, allí, en Aranjuez, tuvimos la nevada del siglo. Poco a poco la nieve fue cuajando. Desde la ventana del dormitorio observábamos, como parvularios, la caída a mansalva de los enormes copos que iban cubriendo la explanada que rodeaba el convento… mejor dicho, la cárcel. Tras varias horas la nieve cubría más de medio metro; vaya espectáculo, nuestro presente negro, negro como el carbón, y nuestra explanada blanca, blanca como el papel. Dejó de nevar. El sol hizo acto de presencia, provocando que ese medio metro de nieve  brillase con luz propia. Era miércoles. Día de visita. Pero con la que había caído quién iba a atreverse a venir… Al rato, el camarada Herreros, mirando por la ventana, dijo:
—¡Jaime, corre! ¿No son aquellos Avelina, tu hijo y mi esposa?
—Pues va a ser que sí…
Fue memorable, sólo tres personas  tuvieron la valentía y el arrojo de venir. Les observábamos con ojos de búho: caminaban con dificultad, la nieve les llegaba por las rodillas y, claro, aparte del petate mi amada Avelina también cargaba con  jimmy. Y seguían avanzando, sin prisa pero sin pausa. Esas mujeres habían participado en la defensa de Madrid. Esas mujeres lucharon contra el fascismo y, como estaban demostrando, seguían batallando. El fascismo no pudo con ellas, ni tampoco la madre naturaleza, ni la madre del cordero...
 En un momento, todos los camaradas miraban por la ventana:
—¡Qué cojones tienen! —dijo uno.
—¡Merecen un monumento! —dijo otro.
—¡Sí, pero en la Plaza Roja! —dijo un tercero.
De repente, se oyó un ensordecedor estruendo que nos contagió a todos. Sí, algo histórico se produjo aquel día. Todos, absolutamente todos los presos, nos pusimos a aplaudir y a vitorear a esas dos heroínas, que seguían luchando contra el fascismo. Y testigo de todo aquello una criatura de apenas cuatro años, que observaba atónito lo acontecido… pero eso sí, con cara de satisfacción. Ya lo dijo Dolores: “este niño va a ser muy rojo”…


De Madrid al exilio de Tánger

En 1944 el marido de Avelina salió de presidio en libertad condicional. Durante más de un año trabajó en el departamento de prensa de la embajada de los Estados Unidos pero pronto comenzó la persecución a los masones. "El Chato" lo era y de los gordos por lo que antes de que le volvieran a encarcelar le consiguieron un trabajo, en el exilio, como redactor jefe del diario España de Tánger. Allí, anduvieron de 1946 a 1957, fueron unos años muy felices sin hambre y sin apenas persecuciones. Allí, coincidieron con muchos republicanos exiliados como la familia Cuetos. 
Estando en Tánger Avelina perdió a su padre. Ese hecho la marcó por lo que le pidió a su marido que hiciera todo lo posible para regresar a Madrid junta a su madre viuda. Gracias a la mediación de Vicente Gállego, fundador de la Agencia EFE, falangista que había evolucionado a posiciones más liberales y que dirigía la revista Mundo donde colaboraba "El Chato", consiguieron los avales necesarios para regresar a la capital.

Aladino Cuetos, Jaime Menéndez, Flora, mujer de Aladino, y Avelina, en Tánger. Foto Defouf, digitalizada por Agencia Febus.
Flora de Cuetos, Avelina, Jaime Menéndez y Fernando Peralta, regente del diario España, en Tánger. Foto Defouf, digitalizada por Agencia Febus.
La familia Menéndez en Tánger. Foto Defouf, digitalizada por Agencia Febus.
Manos Unidas le debe su nombre a Avelina Ranz

La familia regresó a Madrid en 1957. Avelina seguía ayudando en las diferentes tareas laborales a su marido marido así como en las referentes a la lucha clandestina antifranquista. Poco después falleció su madre. En 1963 su hijo Jimmy se casó con Rosario de las Heras, matrimonio que dio tres nietos a Avelina: Jaime, Juan Manuel y Óscar. En 1969 Avelina perdió al amor de su vida tras padecer un cáncer. Para superar dicho trance se refugió en sus nietos que los trató como si fueran sus propios hijos y comenzó a colaborar como Pionera en la organización La Campaña Contra el Hambre, una ONG encaminada a reducir el hambre y la pobreza del tercer mundo. En los años 80 Avelina ganó un concurso a nivel nacional que buscaba cambiar el nombre a la mencionada organización, Manos Unidas fue su genial creación. Su trabajo como pionera llegó a oídos de Encarna Sánchez, la famosa locutora de radio, que la entrevistó en unos de sus programas. 

Avelina y Jaime en la boda de su hijo con Rosario. Foto, digitalizada por Agencia Febus.
Avelina con sus nietos: Juan Manuel y Jaime. Foto, digitalizada por Agencia Febus.
Avelina con el periodista Paco Lobatón en un acto de Manos Unidas. Foto, digitalizada por Agencia Febus.

La lucha por recuperar el honor de su marido

Dos hechos importantes ocurrieron en los años 70, por un lado la muerte del dictador Franco y por otro la legalización del Partido Comunista de España. Avelina entró de lleno en el organigrama del PCE, desde la famosa agrupación de la calle del Olivar en el barrio de Lavapiés.
Jaime Menéndez "El Chato" nunca firmó los principios del Movimiento Nacional de Franco por lo que tras su muerte Avelina se encontró que a su marido no le habían pagado la seguridad social, no le habían inscrito en el registro oficial de periodistas y no figuraba en el registro de la Asociación de la Prensa de Madrid de la cual fue directivo en los años 30.
Avelina con sus característicos genio y arrojo empezó una lucha sin cuartel para que recuperar el honor y la reparación de su marido. Tras varios años de "guerra de guerrillas" consiguió que le inscribiesen en el Registro Oficial de Periodistas, en la Asociación de la Prensa de Madrid, y le otorgasen el grado de Teniente Coronel del Ejército, rango equiparable al que tuvo su marido de Comisario Político de Brigada durante la Guerra Civil Española.
Avelina falleció en 2008, siempre presumió de su marido, de su hijo, de sus nietos, de su rojerío y de haber nacido en Vallecas. Toda su vida la pasó luchando, luchando de manera anónima por los suyos y por unos ideales republicanos.
Sin duda, Avelina Ranz Conde forma parte de esas grandes mujeres desconocidas que escribieron una de las páginas más heroicas de la historia de España.


Una de las últimas fotos de Avelina antes de su fallecimiento. Foto Agencia Febus.
Avelina y su gran amor Jaime Menéndez "El Chato". Foto Defouf, digitlaizada por Agencia Febus.
Nota del autor: doy permiso para usar mi artículo para Wikipedia.
Juan Manuel Menéndez de las Heras (A. Febus)

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Memoria Histórica en el Ayuntamiento de Madrid

Los representantes de los colectivos de Memoria Histórica en el Ayuntamiento de Madrid. Foto Febus.
Hoy, se ha recibido en el Ayuntamiento a una treintena de representantes de colectivos de Memoria Histórica para establecer los parámetros y línea de actuación que dicho ayuntamiento va a comenzar a partir de estos momentos. Celia Mayer, responsable de cultura ha encabezado la representación de la corporación madrileña, acompañada, entre otros, por el Sr. Carillo y el concejal socialista Sr. Silva que se ha comprometido tanto él como el PSOE a apoyar este plan de actuación de recuperación de la memoria histórica de Madrid.

Celia Mayer y los señores Carillo y Silva. Foto Febus.
Un momento de la reunión de trabajo. Foto Febus.
Así mismo, aprovechamos para presentar en exclusiva el escrito que ha presentado al Ayuntamiento de Madrid la Asociación Agencia Febus en este vídeo:

domingo, 6 de septiembre de 2015

La AP recupera imágenes de Victoria Kent, Azaña, Negrín, Miaja, "El Campesino" y el Coronel Ortega


Sin duda, estamos de enhorabuena porque la agencia de noticias Associated Press acaba de recuperar una serie de vídeos inéditos sobre la guerra civil española española. Estos archivos han sido publicados en su página de You Tube. 
Hoy, por su gran interés historiográfico, nos vamos a centrar en dos de los vídeos publicados, el primero titulado "Spanish Civil War. No sound" donde se muestran diferentes situaciones de guerra en el frente. Este corto cuenta con la presencia en el minuto 0:38 de Victoria Kent, que aparece solo unos segundos, rodeada de soldados republicanos. Más adelante, salen inágenes de Franco y Queipo de Llano en Sevilla.

Vídeo con Victoria Kent:




El segundo vídeo, mucho más corto, titulado "Cross Country Race Behind Spanish Front", tiene un fotograma en el minuto 0:14 donde aparecen, entre otros, Manuel Azaña, Juan Negrín, Jose Miaja y Valentín González, conocido como "El Campesino". Justo después vemos, entregando una serie de condecoraciones, al Coronel Ortega, uno de los jefes militares más relevantes del Ejército Republicano y que fue fusilado, siendo preso político, en Alicante, en julio de 1939.


jueves, 20 de septiembre de 2012

La matanza de Paracuellos de Jarama: verdades y mentiras

Durante muchos lustros la derecha española ha culpabilizado a Santiago Carrillo de dicha barbarie. Las pruebas historiográficas demuestran lo contrario. 

Santiago carrillo en 1936. Foto Febus.

Casi 8 décadas después de la matanza de Paracuellos del Jarama, producida durante la Guerra Civil española por parte de un sector de los republicanos, la gran mayoría de la ultraderecha española sigue culpabilizando a Santiago Carrillo como responsable de tal hecho. Incluso muchos afirman que firmó, de puño y letra, las mencionadas ejecuciones. Sin embargo, los trabajos historiográficos demuestran que no fue así. Muchos escritores, periodistas, investigadores e historiadores, han escrito sobre la materia. Si se descartan aquellos cuyo trabajo es propagandista se puede extraer la misma conclusión: Santiago Carrillo no es culpable ejecutor de la mencionada atrocidad.

El historiador Paul Preston
 
El historiador de origen británico Paul Preston desarrolla los mencionados sucesos con una claridad meridiana. Como indica en su libro La Guerra Civil española, fue un agente de la Komintern, conocido como Miguel Martínez, quien convenció a los comunistas para la evacuación de los presos franquistas de las cárceles de Madrid. Los facciosos rodeaban la capital en noviembre de 1936 y había que evitar que los presos, la famosa quinta columna, se uniesen a las tropas sediciosas y tomasen la capital. Entre la recién creada Consejería de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid, dirigida por Carrillo, y la Federación Local de la CNT, deciden cómo se han de realizar las mencionadas evacuaciones. Se firmó la orden de evacuación, y no de ejecución, pero no lo hizo ningún miembro de la mencionada Junta de Defensa, sino Vicente Girauta Linares, uno de los máximos responsables de la Dirección General de Seguridad.

La matanza según Paul Preston
 
Entre los que escoltaban a los presos estaba Agapito García Atadell, miembro de las Juventudes Socialistas Unificadas, jefe de las Milicias de Investigación Criminal. Dichas milicias iban mucho más allá de las funciones que se les habían atribuido, desvalijando y ejecutando a hombres de derechas, indiscriminadamente, en la zona del foro. Por lo que es muy probable que la orden real de ejecución la llevase a cabo el propio Agapito García Atadell. Otro hecho importante que apoya tesis de Preston es que los grupos de presos no escoltados por el mencionado Agapito llegaron vivos a su destino.

Los hechos según Ian Gibson
 
Otro gran hispanista, que reside en España, es el irlandés Ian Gibson. En su libro Paracuellos cómo fue. La verdad objetiva sobre la matanza de presos en Madrid en 1936, indica que el Gobierno de la República no tenía preparada la matanza, y que fueron algunos comunistas asesorados por soviéticos quienes ejecutaron a los presos. Coincide con Preston en que Carrillo no firmó ni orden de traslado, ni de ejecución. Y publica una entrevista del propio Carrillo quien culpabiliza de las matanzas a Segundo Serrano Poncela, director General de Seguridad.

Las cifras de los asesinados
 
En los últimos años algunos propagandistas han afirmado que hubo más de 10.000 ejecutados en la zona de Paracuellos del Jarama. Pero ¿qué dicen los historiadores?
Ian Gibson dice en su libro que fueron 2.400. Se basa en las listas nominativas registradas en la Causa General Instruida por el Ministerio Fiscal (ya en el franquismo) sobre la dominación roja en España y aparecidas en el diario ultraderechista El Alcázar. Ricardo de la Cierva y Javier Cervera afirman prácticamente lo mismo; otros, más partidistas, como César Vidal, aumenta la cifra a 5.000.

¿Qué dijo el franquismo sobre la culpabilidad de Carrillo?
 
La Causa General franquista, en su capítulo 7 sobre dicha causa, menciona una sola vez a Carrillo como consejero de Orden Público y atribuye la responsabilidad de las matanzas de Paracuellos del Jarama a Segundo Serrano Poncela. La misma no indica que Carrillo firmase ninguna orden de traslado, ni de ejecución de los presos. Sin embargo, se le responsabiliza del nombramiento de Serrano Poncela. La prensa franquista de la Guerra Civil como el diario Arriba España, órgano oficial de la Falange Española, y el diario Alcázar,órgano oficial de los Requetés, nunca acusó a Carrillo de las mencionadas matanzas. Curiosamente la propaganda franquista comienza a acusarle de los mencionados asesinatos a raíz de su nombramiento, en los años 60, como secretario general del Partido Comunista de España. Estos hechos hablan por sí solos.

Últimas investigaciones

Fernando Hernández Sánchez, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid, ha publicado recientemente en la revista La Aventura de la Historia, editada por el Grupo Unidad Editorial, que los soviéticos Alexander Orlov y Losif Grigulévich fueron los máximos responsables de la masacre junto con otros miembros del PCE y de las Milicias Revolucionarias. Así mismo, el mencionado Hernández indica que Carrillo no tuvo conocimiento de los hechos hasta que se produjó la segunda tanda de fusilamientos de presos procedentes de las cárceles de Porlier, Modelo, San Antón y Ventas.